LECCIÓN 252. El Hijo de Dios es mi Identidad.

Comentario: Tu identidad no depende de tu entendimiento actual. De hecho, está mucho más allá de lo que se puede concebir en el tiempo y el espacio, y sin embargo, te pertenece ahora mismo. Es a través de Su Amor, que puedes vislumbrar lo que significa. Abre tu mente y tu corazón a la luz infinita de Su Amor por ti, y no hagas nada más. Continúa leyendo LECCIÓN 252. El Hijo de Dios es mi Identidad.

LECCIÓN 250. Que no vea ninguna limitación en mí.

Comentario: Si veo egos, estoy viendo a través de mí propio ego. La elección que debo tomar trata acerca de qué es lo que deseo ver. Allí mismo radica la razón de lo que veo. Y todo lo que deseo tiene que ver con lo que creo ser. Si creo ser un ser limitado, veré y desearé en función de ello. Continúa leyendo LECCIÓN 250. Que no vea ninguna limitación en mí.

LECCIÓN 237. Ahora quiero ser tal como Dios me creó.

Comentario: Mi verdadera identidad es mi salvación. En ella no hay conflicto ni dualidad. Solamente alberga la Realidad del Amor que le es otorgada por su Fuente. Mi voluntad tiene que disponer que eso es lo que desea, y que eso es la verdad con respecto a mí. De lo contrario, no podré identificarme con ella. Continúa leyendo LECCIÓN 237. Ahora quiero ser tal como Dios me creó.

LECCIÓN 235. Dios, en Su misericordia, dispone que yo me salve.

Comentario: ¿Qué más tienes que hacer sino aceptar Su Voluntad? ¿Y qué esfuerzo supone para ti aceptar lo que Él dispone? ¿Qué tanto te puedes demorar en elegir tu felicidad? Ciertamente ésta es la elección más simple jamás vista, por la cual te demoras innecesariamente, creyendo que puedes perder algo preciado. Continúa leyendo LECCIÓN 235. Dios, en Su misericordia, dispone que yo me salve.

LECCIÓN 234. Padre, hoy vuelvo a ser Tu Hijo.

Comentario: Aprende de estás palabras la verdad acerca de ti. Tú eres el Santo Hijo de Dios, y cualquier otro nombre que te atribuyas, cuando menos, es incompleto, sino falso. Cualquier juicio que realices sobre ti mismo, te aleja de la totalidad de tu Ser, pues siendo honesto, los juicios no van en pos de reconocer tu Santidad ni la de tu hermano. Continúa leyendo LECCIÓN 234. Padre, hoy vuelvo a ser Tu Hijo.

LECCIÓN 229. El Amor, que es lo que me creó, es lo que soy.

Comentario: Acepto que mi voluntad es que Dios prevalezca ante el ego, la verdad ante las ilusiones y el amor ante el miedo. No importa cuán descabellado sea el pensamiento que aparezca ante mi, no hay nada que el amor no pueda curar, y no hay nada que la Santidad no pueda bendecir. Continúa leyendo LECCIÓN 229. El Amor, que es lo que me creó, es lo que soy.

Ego y culpabilidad (2) No somos víctimas del ego

… pues el ego es una idea y depende de la mente que la piensa. No es autónoma, no tiene poder, ni puede hacer nada a la mente que la piensa a no ser que la mente se confunda con la propia idea y sueñe el daño. El ego no es nada. Sólo representa la ilusión de separación, la cual puede ser abandonada, no por medio de la debilidad, sino por medio de la fortaleza que reside en el amor. Continúa leyendo Ego y culpabilidad (2) No somos víctimas del ego

Ego y culpabilidad (1) Tú crees ser lo que no eres

La culpa es uno de los «grandes inventos» del ego. En el sueño de separación él es culpable, pero inocente a la vez. Proyecta la culpabilidad de la separación que el mismo intenta justificar y de la cual es producto, sobre otros, todos los otros. Pero como no puede escapar a las leyes que rigen el funcionamiento de la mente, por más que la proyecte … Continúa leyendo Ego y culpabilidad (1) Tú crees ser lo que no eres

LECCIÓN 211. Repaso de la lección 191.

Comentario: Puedes dedicar tu tiempo y tu atención a las creencias que justifican la separación y tratar de refutarlas por medio de algún razonamiento, lo cual es siempre tedioso y te adentra por laberintos difíciles de atravesar. O puedes buscar la luz en ti, el reflejo de Su Amor en ti, y reconocer tu santidad. Así, estableces un punto de partida que te ahorrará interminables búsquedas Continúa leyendo LECCIÓN 211. Repaso de la lección 191.