LECCIÓN 213. Repaso de la lección 193.

Comentario: El contenido, el mensaje que deseas recibir es la enseñanza que estás practicando. Las percepciones son resultados, no causas. Eliges lo que deseas ver, y tus percepciones se ponen en marcha para mostrarlo. Elige de nuevo si no encuentras paz en aquello que viste, pues significa que has pensado erróneamente a cerca de la función del mundo. Continúa leyendo LECCIÓN 213. Repaso de la lección 193.

LECCIÓN 212. Repaso de la lección 192.

Comentario: Aceptar el deshacimiento del pensamiento falso proveniente del ego, es lo único que traerá paz al Hijo de Dios durmiente. Negar toda brecha, separación, ataque y condena, dejar a un lado todo juicio, cualquier registro pasado que se muestre como causa, toda creencia que imponga un límite al amor, todo ello deberá ser abandonado en aras de la paz y la libertad. Continúa leyendo LECCIÓN 212. Repaso de la lección 192.

LECCIÓN 211. Repaso de la lección 191.

Comentario: Puedes dedicar tu tiempo y tu atención a las creencias que justifican la separación y tratar de refutarlas por medio de algún razonamiento, lo cual es siempre tedioso y te adentra por laberintos difíciles de atravesar. O puedes buscar la luz en ti, el reflejo de Su Amor en ti, y reconocer tu santidad. Así, estableces un punto de partida que te ahorrará interminables búsquedas Continúa leyendo LECCIÓN 211. Repaso de la lección 191.

LECCIÓN 210. Repaso de la lección 190.

Comentarios: Nada que el ego enseñe es real y menos aún por tu bien. Es por su bien, y por el mantenimiento de la ilusión de separación, la cual es su reino. Mientras te sientas una mota de polvo en el universo, el ego se sentirá «al mando». Mas, cuando tienes un atisbo de la realidad y de tu papel en ella, el ego se desvanece por completo, pues su interpretación de debilidad y separación queda completamente desacreditada. Continúa leyendo LECCIÓN 210. Repaso de la lección 190.

LECCIÓN 206. Repaso de la lección 186.

Comentario: Incluso en el sueño, se puede sentir que el Amor de Dios no ha abandonado a su Hijo, y lo mantiene a salvo de las ilusiones que él mismo fabricó. Allí donde pretendía estar en soledad y confinamiento, recibió compañía, allí dónde pretendía hacer un páramo árido y desolado, encontró un valle fértil, y allí donde sólo parecía estar acompañado del ego y sus temores, la voz que habla por Dios, no deja de aconsejarle. Continúa leyendo LECCIÓN 206. Repaso de la lección 186.