LECCIÓN 206. Repaso de la lección 186.

No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

(186) De mi depende la salvación del mundo.

Se me han confiado los dones de Dios porque soy Su Hijo. Y deseo otorgarlos allí donde Él dispuso que se dieran.

No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


Comentario:

Incluso en el sueño, se puede sentir que el Amor de Dios no ha abandonado a su Hijo, y lo mantiene a salvo de las ilusiones que él mismo fabricó. Allí donde pretendía estar en soledad y confinamiento, recibió compañía, allí dónde pretendía hacer un páramo árido y desolado, encontró un valle fértil, y allí donde sólo parecía estar acompañado del ego y sus temores, la voz que habla por Dios, no deja de aconsejarle.

Ahora tan sólo tiene que elegir. El perdón ayudará a dejar detrás elecciones basadas en el miedo, y le ofrecerán la oportunidad de elegir el amor. Ese mismo Amor que proviene de Dios y le sustenta, le infundirá nueva vida, y así él mismo se volverá un manantial, y un recordatorio vivo del Amor que Dios tiene por su Hijo.

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