LECCIÓN 205. Repaso de la lección 185

No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

(185) Deseo la paz de Dios.

La paz de Dios es lo único que quiero. La paz de Dios es mi única meta, la mira de todo mi vivir aquí, el fin que persigo, mi propósito, mi vida y mi función, mientras habite en un lugar que no es mi hogar.

No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.


Comentario:

Desear tan sólo una cosa, sigue siendo fuente de unificación para tu mente. Lo único que necesitas es eliminar toda contradicción, todo deseo conflictivo, toda meta ambigua. Desear la paz de Dios, elimina toda rastro de ilusión.

A cualquier tentación de querer abrigar miedo o ataque, recuerda que más allá de ese pensamiento hay uno que deseas con mayor fervor, y céntrate en él. Nada puede prevalecer ante la Voluntad de Dios y tu deseo de aceptarla.

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