LECCIÓN 300. Este mundo dura tan sólo un instante.

Comentario: Un instante de retención de la luz es lo que se interpone entre tú y la eternidad. Crees que retener u obtener para sí, es la solución, sin embargo, es la trampa más grande que el ego ha fabricado en el tiempo. Son las anclas al mundo separado, a la creencia en la carencia y la pérdida. Continúa leyendo LECCIÓN 300. Este mundo dura tan sólo un instante.

La mente que ha sanado…

«La mente que ha sanado no planifica. Simplemente lleva a cabo los planes que recibe al escuchar a una Sabiduría que no es la suya. Espera hasta que se le indica lo que tiene que hacer, y luego procede a hacerlo. No depende de sí misma para nada, aunque confía en su capacidad para llevar a cabo los planes que se le asignan. Descansa serena … Continúa leyendo La mente que ha sanado…

LECCIÓN 242. Este día se lo dedico a Dios. Es el regalo que le hago.

Comentario: Nos entregamos profundamente a una oración dónde lo único que pedimos es aceptar Su Amor, el cual, todo lo es. No tenemos necesidad de nada más, aunque parezca que la vida y el mundo demanden un sin fin de cosas, lo único que completa y da sentido, es el Amor que proviene de Dios. Continúa leyendo LECCIÓN 242. Este día se lo dedico a Dios. Es el regalo que le hago.

LECCIÓN 238. La salvación depende de mi decisión.

Comentario: Tienes el poder de decidir. Escuchar al ego o al Espíritu Santo, es tu decisión. Nadie te puede coercionar, ni siquiera una situación puede obligarte a escuchar a uno u otro. Ambas posibilidades están ahí, y tú tienes que elegir, y siempre eliges en base a lo que crees que es mejor. Y es aquí donde te confundes, o aún necesitas corrección, pues aún crees que en ciertas ocasiones la separación, el juicio o el miedo, pueden aportar más que el amor. Continúa leyendo LECCIÓN 238. La salvación depende de mi decisión.

LECCIÓN 228. Dios no me ha condenado. Por lo tanto, yo tampoco me he de condenar.

Comentario: Hoy acepto que mis juicios acerca de mí mismo son falsos, y ya no tengo más nada que decir al respecto, sino tan sólo entregarlos al Espíritu Santo. No hay nada que pueda hacer con ellos más que negar el valor que les he otorgado, pues no me han llevado a la verdad, sino que la han ocultado. Continúa leyendo LECCIÓN 228. Dios no me ha condenado. Por lo tanto, yo tampoco me he de condenar.