LECCIÓN 242. Este día se lo dedico a Dios. Es el regalo que le hago.

Hoy no dirigiré mi vida por mi cuenta. No entiendo el mundo, por lo tanto, tratar de dirigir mi vida por mi cuenta es una locura. Mas hay Alguien que sabe qué es lo que más me conviene. Y Él se alegra de tomar por mí únicamente aquellas decisiones que me conducen a Dios. Pongo este día en Sus manos, pues no quiero demorar mi regreso al hogar, y es Él el que conoce el camino que me conduce a Dios.

Y así, ponemos este día en Tus Manos. Venimos con mentes completamente receptivas. No pedimos nada que creamos desear. Concédenos tan sólo lo que Tú deseas que recibamos. Tú conoces nuestros deseos y necesidades. Y nos concederás todo lo que sea necesario para ayudarnos a encontrar el camino que nos lleva hasta Ti.


Comentario:

Nos entregamos profundamente a una oración dónde lo único que pedimos es aceptar Su Amor, el cual, todo lo es. No tenemos necesidad de nada más, aunque parezca que la vida y el mundo demanden un sin fin de cosas, lo único que completa y da sentido, es el Amor que proviene de Dios.

El Espíritu Santo se encargará de que ese Amor tome la forma que más se ajuste para nuestro ascenso. No es necesario que nosotros le digamos que tiene que hacer, o cual es nuestra felicidad, Él ya lo sabe, y al no tener conflictos, ofrece la vía más directa a nuestra paz. Pedimos entonces, que se nos guíe a cada instante, que se nos otorgue cada pensamiento, y que sólo Su Voz, la Voz del Amor y la Unidad, sea la que escuchemos.

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