LECCIÓN 228. Dios no me ha condenado. Por lo tanto, yo tampoco me he de condenar.

Mi Padre conoce mi santidad. ¿Debo acaso negar Su conocimiento y creer en lo que Su conocimiento hace que sea imposible? ¿Y debo aceptar como verdadero lo que Él proclama que es falso? ¿O debo más bien aceptar Su Palabra de lo que soy, toda vez que Él es mi Creador y el que conoce la verdadera condición de Su Hijo?

Padre, estaba equivocado con respecto a mí mismo porque no reconocía la Fuente de mi procedencia. No me he separado de ella para adentrarme en un cuerpo y morir. Mi santidad sigue siendo parte de mí, tal como yo soy parte de Ti. Mis errores acerca de mí mismo son sueños. Hoy los abandono. Y ahora estoy listo para recibir únicamente Tu Palabra acerca de lo que realmente soy.


Comentario:

Hoy acepto que mis juicios acerca de mí mismo son falsos, y ya no tengo más nada que decir al respecto, sino tan sólo entregarlos al Espíritu Santo. No hay nada que pueda hacer con ellos más que negar el valor que les he otorgado, pues no me han llevado a la verdad, sino que la han ocultado.

Espíritu Santo, te entrego cada pensamiento falso que jamás haya tenido, pues no quiero alejarme de mi verdadera identidad ni de la Voluntad de Dios. Tan sólo quiero escuchar tu Voz guiándome hacia el amor infinito de mi Padre. He juzgado y me he equivocado con respecto a mi mismo y al mundo. No sé cuál es el valor de nada, pues he alejado la realidad con mis ataques. Abro mi mente a tu Voz en tranquila quietud y escucha.

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