LECCIÓN 350. Los milagros son un reflejo del eterno Amor de Dios. Ofrecerlos es recordarlo a Él, y mediante Su recuerdo, salvar al mundo.
Comentario: Un milagro trae consigo un reconocimiento de tu identidad. Al extenderlo, tienes la posibilidad de reafirmarla. Todo milagro ya ha sido concedido, y tan sólo espera tu disposición para recibirlo. Cada vez que lo aceptas, recuerdas el Amor de Dios, y sientes la paz y la felicidad que su recuerdo aporta. Continúa leyendo LECCIÓN 350. Los milagros son un reflejo del eterno Amor de Dios. Ofrecerlos es recordarlo a Él, y mediante Su recuerdo, salvar al mundo.
