LECCIÓN 227. Éste es el instante santo de mi liberación.

Comentario: Confía plenamente en la guía que se te ofrece, pues ella proviene de Aquel que te ama totalmente. No temas no saber cómo, sólo dedícate a entregar tus metas y tus creencias, poniendo así tu voluntad a disposición de tu Guía, para que éste la armonice con la Voluntad del Padre. Continúa leyendo LECCIÓN 227. Éste es el instante santo de mi liberación.

LECCIÓN 215. Repaso de la lección 195

Comentario: Con simpleza y suavidad eres guiado por los caminos del amor. No tienes que hacer nada más que aceptar el amor antes que el miedo, y recibir la enseñanza que éste te ofrece en cada situación. No se te pide que realices pruebas, que demuestres nada, sólo que aceptes al amor y recorras el camino junto a Él. Continúa leyendo LECCIÓN 215. Repaso de la lección 195

LECCIÓN 213. Repaso de la lección 193.

Comentario: El contenido, el mensaje que deseas recibir es la enseñanza que estás practicando. Las percepciones son resultados, no causas. Eliges lo que deseas ver, y tus percepciones se ponen en marcha para mostrarlo. Elige de nuevo si no encuentras paz en aquello que viste, pues significa que has pensado erróneamente a cerca de la función del mundo. Continúa leyendo LECCIÓN 213. Repaso de la lección 193.

LECCIÓN 188. La paz de Dios refulge en mí ahora.

Comentario: La paz es un atributo de aquellos que aceptan la expiación, pues deshacer la creencia en la separación es el medio para alcanzarla. Quienes vagan confundidos a cerca de quienes son, necesitan realizar este cambio, pues han interpuesto un velo entre el conocimiento y su conciencia de él Continúa leyendo LECCIÓN 188. La paz de Dios refulge en mí ahora.

LECCIÓN 166. Se me han confiado los dones de Dios.

Comentario: Tú vives en Dios. Puedes tener la fantasía de vivir en otra parte. Eh ahí la función de tu ego. Un lugar en el tiempo, separado de todas las cosas, obligado a defenderse y hacerse a sí mismo, ya que cree haber sido desterrado, pues no tolera el conocimiento de que no existe, de que no hay donde ir que no sea Dios, y que Dios mismo, jamás atacaría a su Hijo. Continúa leyendo LECCIÓN 166. Se me han confiado los dones de Dios.