LECCIÓN 198. Sólo mi propia condenación me hace daño.

Comentario: El perdón te ofrece el deshacimiento de las ilusiones del ego. Es la puerta que te conduce más allá de ellas, reconociendo su falsedad y devolviendo tu mente a un estado de receptividad de lo real. Allí el Espíritu Santo es libre de comunicarse contigo, ya que no deseas interponer falsas ideas por un tiempo. Continúa leyendo LECCIÓN 198. Sólo mi propia condenación me hace daño.

LECCIÓN 197. No puede ser sino mi propia gratitud la que me gano.

Comentario: Acepta los reflejos de tu conciencia expresados en todo lo que ves. Recibelos con agrado, pues te traen noticias de como te ves a ti mismo, son sólo mensajeros. Ten gratitud por su función y pon atención en el mensaje. Allí está la clave de lo que deseas para ti mismo en ese momento. Recuerda que siempre puedes cambiar de parecer y desear otra cosa. Continúa leyendo LECCIÓN 197. No puede ser sino mi propia gratitud la que me gano.

LECCIÓN 196. Es únicamente a mí mismo a quien crucifico.

Comentario: El ataque genera culpa, y la culpa se paga ante Dios y tus hermanos, posteriormente llegará el castigo final para la mente aturdida, la cual finaliza en la muerte el tortuoso camino que emprendió una vez. Tanto la culpa como el ataque, son nociones que el ego inventó, y muchas de sus creencias aledañas, permanecen inconscientes. Ambas ilusiones tiene como punto de referencia a Dios y a tu hermano, pues el ataque se proyecta fuera, y la culpa queda anclada a aquello a lo que se le inflingió daño. Continúa leyendo LECCIÓN 196. Es únicamente a mí mismo a quien crucifico.

LECCIÓN 193. Todas las cosas son lecciones que Dios quiere que yo aprenda.

Comentario: Perdonas ilusiones, porque la realidad no necesita ser perdonada, pues en ella no hay rastro de falsedad o falta de amor. Las ilusiones son límites arbitrarios, impuestos a la Voluntad de Dios, que el Hijo en su sueño, cree padecer sin cesar. Queda oprimido bajo un incesante influjo de condiciones que lo vuelven un prisionero, un sobreviviente en un mundo escazo y despiadado. Continúa leyendo LECCIÓN 193. Todas las cosas son lecciones que Dios quiere que yo aprenda.

LECCIÓN 192. Tengo una función que Dios quiere que desempeñe.

Comentario: Tu hermano y tú se acompañan en el camino, siendo salvadores uno del otro. Pues lo que el ego te enseña a ver en tu hermano, es exactamente lo que se encuentra en tu mente, y es eso mismo lo que debes deshacer, pues ese pensamiento te ata a leyes que Dios no proclamó. Debido a que el pensamiento se encuentra en la mente que lo piensa, lo que ve afuera sólo le devuelve su propia mirada. Continúa leyendo LECCIÓN 192. Tengo una función que Dios quiere que desempeñe.

LECCIÓN 186. De mí depende la salvación del mundo.

Comentario: La unificación de la mente en un sólo propósito le devuelve la consistencia e integración que llevan inevitablemente a la paz. Pues ya no hay oposición ni conflicto interno, al ser todo uno y lo mismo. Todo se encuentra bajo la guía de una sola Luz, que contempla todo de una sola manera, y por ende cohesiona las aparentes diferencias en un sólo significado. Continúa leyendo LECCIÓN 186. De mí depende la salvación del mundo.

LECCIÓN 170. En Dios no hay crueldad ni en mí tampoco.

Comentario: El ego, ha substituido tu paz por un sin fin de condiciones para lograrla, y ninguna de ellas puede realmente brindarte la paz que promete, pues en la Paz no hay ego. La paz del ego es momentánea y sujeta a ciertos requisitos que satisfacen necesidades personales. La Paz no puede estar centrada en esto. Continúa leyendo LECCIÓN 170. En Dios no hay crueldad ni en mí tampoco.

LECCIÓN 163. La muerte no existe. El Hijo de Dios es libre.

Comentario: Las percepciones han cegado tu visión, pues les has otorgado un valor que no tienen. Se han vuelto el centro de tu actividad, y te has sometido a ellas respondiendo a cada una con gran aceptación y servilismo, sin permitirte dudar ni un instante de su realidad, o cuestionar de dónde provienen. Continúa leyendo LECCIÓN 163. La muerte no existe. El Hijo de Dios es libre.

LECCIÓN 160. Yo estoy en mi hogar. El miedo es el que es un extraño aquí.

Comentario: La presencia del miedo indica que te has olvidado de amar. Que te has alejado del Guía de la paz, y que te has adentrado en las sombras del sueño. Te dices a ti mismo, «soy mi ego y el mundo es real así como el peligro que hay en él». Al parecer te has quedado sólo y a la deriva, sin ayuda y sin amigos, y sólo resta replegarse y defenderse. Continúa leyendo LECCIÓN 160. Yo estoy en mi hogar. El miedo es el que es un extraño aquí.