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LECCIÓN 348. Ni mi ira ni mi temor tienen razón de ser, pues Tú me rodeas. Y Tu gracia me basta para satisfacer cualquier necesidad que yo perciba.

Comentario: El olvido de Su Presencia es la causa de todo pesar. Pues no pensar en Él, es no pensar, y dar lugar a extrañas fabricaciones que de por sí no tienen comienzo, justificación ni solución, aunque la mente queda atrapada en todo ello y más. No sólo le atribuye un inicio y justifica, sino que intenta darle solución, y así cree en la realidad de lo que fabricó, pues lo fabricó creyendo en ello.

LECCIÓN 346. Hoy me envuelve la paz de Dios, y me olvido de todo excepto de Su Amor.

Comentario: Pareciera que antes de aceptar la paz como un hecho, debo realizar “algo” para lograrla. Como si fuese un trofeo que tengo que ganarme o conseguir a base de un esfuerzo. La paz se me concedió en mi creación, por mi Creador, sin nada a cambio, sino tan sólo por amor. ¿Pondría yo una condición para la paz que Dios no fijó? ¿Con qué motivo haría eso?

Tú eres la obra de Dios…

“Tú eres la obra de Dios, y Su obra es totalmente digna de amor y totalmente amorosa. Así es como el hombre debiera pensar de sí mismo en su corazón, pues eso es lo que realmente es.”

Un Curso De Milagros. T 1 III 2.3-4

Este es el juicio Final de Dios:

Este es el juicio Final de Dios: “Tú sigues siendo Mi santo Hijo, por siempre inocente, por siempre amoroso y por siempre amado, tan ilimitado como tu Creador, absolutamente inmutable y por siempre inmaculado. Despierta, pues, y regresa a Mí. Yo Soy tu Padre y tú eres Mi Hijo”.

Un Curso De Milagros. ¿Qué es el Juicio Final?

LECCIÓN 298. Te amo, Padre, y amo también a Tu Hijo.

Mi gratitud hace posible que mi amor sea aceptado sin miedo. Y, de esta manera, se me restituye por fin mi Realidad. El perdón elimina todo cuanto se interponía en mi santa visión. Y me aproximo al final de todas las jornadas absurdas, las carreras locas y los valores artificiales. En su lugar, acepto lo que Dios establece como mío, seguro de que sólo mediante ello me puedo salvar, y de que atravieso el miedo para encontrarme con mi Amor.

Padre, hoy vengo a Ti porque no quiero seguir otro camino que no sea el Tuyo. Tú estás a mi lado. Tu camino es seguro. Y me siento agradecido por tus santos regalos. Un santuario seguro y la escapatoria de todo lo que menoscabaría mi amor por Dios mi Padre y por Su santo Hijo.


Comentario:

Cuando Tú eres mi única meta, puedo estar seguro de que Tu Paz me guiará y marcará el camino. Mi mente se fija dulcemente en Tu Amor, y así mi paso se vuelve sereno y una fuente de bendición para todos.

Es Tu Amor el que me enseña a amar y con el que quiero amarte. Y sólo tengo que dirigirme a Ti para conocer el amor que hay en mí.

Padre, tú me lo has dado todo, y quiero hacer como Tú, pues no tengo nada que no sea tuyo. Amén.