LECCIÓN 160. Yo estoy en mi hogar. El miedo es el que es un extraño aquí.

Comentario: La presencia del miedo indica que te has olvidado de amar. Que te has alejado del Guía de la paz, y que te has adentrado en las sombras del sueño. Te dices a ti mismo, «soy mi ego y el mundo es real así como el peligro que hay en él». Al parecer te has quedado sólo y a la deriva, sin ayuda y sin amigos, y sólo resta replegarse y defenderse. Continúa leyendo LECCIÓN 160. Yo estoy en mi hogar. El miedo es el que es un extraño aquí.

LECCIÓN 159. Doy los milagros que he recibido.

Comentario:La Luz está en ti, pues has sido creado de la luz. Lo que andas buscando ya lo tienes, y lo único que evita que lo encuentres es el miedo a encontrarlo. ¿Quién que reconoce el Amor de Cristo en su corazón puede creer en la pequeñez del ego con la que se identifica? ¿Quién justificaría el sufrimiento y la culpabilidad? Continúa leyendo LECCIÓN 159. Doy los milagros que he recibido.

LECCIÓN 158. Hoy aprendo a dar tal como recibo.

Comentario: Mira a través de tu ego, y verás los egos de los demás, sin poder ver nada más allá. Todo quedará justificado y enmarcado en las leyes que el mundo ha fijado en la separación. Mas, usa la visión que te brinda el Espíritu Santo y no verás nada que no sea un reflejo de Su Amor. Pues la Santidad es el regalo que te ofrece tu mente santa. Continúa leyendo LECCIÓN 158. Hoy aprendo a dar tal como recibo.

El Reino de los Cielos…

«Es difícil entender lo que realmente quiere decir «El Reino de los Cielos está dentro de ti». Ello se debe a que no es comprensible para el ego, que lo interpreta como si algo que está afuera estuviese adentro; lo cual no tiene sentido. La palabra «adentro» es innecesaria. Tú eres el Reino de los Cielos. ¿Qué otra cosa sino a ti creó el Creador?, … Continúa leyendo El Reino de los Cielos…

LECCIÓN 153. En mi indefensión radica mi seguridad.

Comentario: Abandona el miedo. Deja de valorar la confusión y la culpabilidad. Estos estados son elecciones, resultados de una forma de pensar. No te son impuestos, ni vienen de fuera. Los eriges porque crees que de alguna manera «no puedes» elegir o superar algo. No te sientes digno de algo «mejor», y así rexignas tu poder, a la debilidad. Crees a su vez que te pueden proteger de un daño mayor, en caso de tomar otro camino. Nada de esto es así. Continúa leyendo LECCIÓN 153. En mi indefensión radica mi seguridad.