El concepto del yo frente al verdadero Ser

Así se llama la sección V del capítulo 31 de Ucdm. Aborda de manera magnifica la construcción de una identidad dual viable para el mundo. Comparto por aquí algunas ideas para adentrarnos en el estudio del capítulo.

Parte 1

Esta lectura nos invita a revisar lo que creemos ser en nuestra expresión “psicológica”, nuestra identidad (personal), y por ende, cómo creemos que se forja.

El yo qué creo ser, ¿de dónde surge, cómo es ese proceso? En gran medida, consideramos que somos “lo que han hecho de nosotros” por el aprendizaje, la cultura, la familia, etc. Sin embargo, esto solo es correcto para una mente dormida. Quién comienza la búsqueda se encuentra con la responsabilidad y la capacidad de elegir.

Aunque no nos demos cuenta, siempre estamos eligiendo, y por ende, decidiendo lo que creemos como verdadero y lo que no, lo bueno y lo que consideramos malo, etc.

Todos nos identificamos con lo que creemos que es bueno y luego casi sin darnos cuenta le damos valor de verdad porque nosotros creemos que es bueno.

Tal vez en nuestra familia o en nuestra cultura o alguien muy querido valora algo y nosotros por amor, respeto o afinidad con esa persona o entidad, lo hacemos nuestro. Así nos identificamos. Luego pasamos a ser eso (qué creemos es bueno), sin darnos cuenta que antes fue tan sólo una opción. Lo elegimos entre muchas propuestas, porque si hay algo que la dualidad – ilusión ofrece es un sin fin de formas.

A su vez, el concepto del mundo depende del concepto que tenemos de nosotros mismos, de hecho el mundo es una proyección expandida y fragmentaria de lo que creo ser. Si creo ser un ser dual, veré el mundo como bueno y malo, lindo y a veces feo, etc..

En el párrafo 15 afirma que “el concepto del yo abarca todo lo que contemplas y nada está excluido de esa percepción”. No olvidemos que el concepto del yo tiene que ver con el espacio y con el tiempo, es un concepto temporal. Lo que creo ser en este nivel es variable según las circunstancias. Cómo puede ser verdad si mañana puede ser completamente distinto?

Parte 2

Hay algo que se presenta de forma paradojal y de alguna manera nos implica un doble trabajo en la integración-comprensión. Las ilusiones no son lo importante, no son el tema, lo importante es el amor, el tema es amar. Si las ilusiones fueran el tema, el curso sería sobre las ilusiones y no sobre los milagros. Aun así, una parte de nosotros, vive en el mundo de las ilusiones, y por ende interactúa con y a través de ellas.

Esto último va cambiando a medida que comenzamos el proceso de despertar o salida del sueño, que consistentemente se hace a través de la ilusión que no genera más ilusiones, la cual el curso llama perdón.

Mientras tanto, el mundo de las ilusiones tiene una estructura, y debe ser reconocida-incluida. El mundo físico, el tiempo y el espacio, todo ello tiene sus propias leyes. Ya incluso hemos llegado al punto de la relatividad y otros avances en la física cuántica que nos muestran como esas leyes que antes creíamos rígidas ahora se presentan más flexibles. Aun así, el tiempo, el espacio y la materia están y sería un error no incluirlas en mis decisiones.

El yo, lo que creo ser, está enmarcado en ese espectro. Es temporal y espacial, hasta físico, porque el cuerpo se adapta y responde a la imagen mental que tengo de mí mismo. Uno de los logros que hemos realizado es reconocer que ese yo también cambia, que es relativo, como el espacio-tiempo. Y desde el curso, sabemos que es una decisión. Lo hemos elegido, y como lo hemos elegido lo podemos modificar, elegir otra cosa.

“Soy así” es una frase que esconde el hecho de “me sirve ser así” o “quiero ser así”. Más allá de este reconocimiento, sería un error no incluir y respetar el yo que he fabricado, porque no es azaroso. Que sea ilusorio no quiere decir que no se pueda tratar con amor. Simplemente, nos refiere a que esa no es toda la verdad (de mí). Si siento el anhelo de estar completo, lo que se vuelve pertinente es integrar las otras partes que he excluido en mi “yo”, lo que podríamos identificar desde el curso como espíritu o Ser.

Incluir el Ser en la conciencia que tengo de mí, hace que mi yo se reposicione. Naturalmente, da paso a eso que es más grande y se pone al servicio de aquello, de esa manera es como se integra y se trasciende a la vez sin lucha, sin conflicto ni rechazo. ¿Cómo se hace? Amando.

Audio del primer encuentro:

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