Mi libertad y mi paz comprende la libertad y la paz del otro

Mi libertad

Esta no es una guerra entre Israel y Hamas. Como tampoco es una guerra entre Estados Unidos y la Otan contra Rusia y China. Es mucho más grave y profunda.

Durante cientos de años hemos visto y presenciado continuas divisiones. Dependiendo del lado que uno este o con el que se identifique, la injusticia y el ataque proviene naturalmente del “otro lado». Colonialismo, imperialismo, supremacía racial, son solo bosquejos, después se derivan en luchas más focales como comunismo-capitalismo, ricos-pobres, blancos-negros, oriente-occidente, cristianos-musulmanes, palestinos-israeliés, y de seguro que a usted se le ocurrirán muchos más binomios en conflicto. Esto parece no tener fin; mas un problema se termina cuando se encuentra su solución, antes no.

Si esta dinámica de lucha y oposición constante no finaliza, ¿cómo van a terminar las guerras, cómo vamos a vivir en paz? Tal vez la resolución del conflicto no está en ponerse de un lado o del otro (del que a mí me parece más justo)*, sino terminar con el juego de los opuestos. Los conflictos no se resuelven porque uno gane. El que pierde siempre quiere la revancha, y sino será su hijo, o su tío o sobrino, no termina, así no se terminan los conflictos.

Cuando creemos que el conflicto es entre un justo y un injusto, estamos mirando desde una perspectiva parcial, la nuestra, lo cual es natural. Sin embargo, para encontrar paz, necesitamos ir más allá del marco de entendimiento y referencia actual, pues justamente ese marco dio lugar a la oposición, y por ende, no es el que puede traer la solución. La solución proviene de un círculo concéntrico más amplio. Así veremos con más claridad y amplitud la situación. Necesitamos elevarnos, pues estamos tan cerca, que nos hemos involucrado y tomado partido, por ende, pasamos a formar parte del conflicto.

La esencia aquí es disolver el conflicto y encontrar paz, no ver quién tiene razón.

Esa razón que se busca es cultural, temporal, identitaria, hasta emocional, por ende, es completamente parcial y subjetiva. Por lo general está arraigada en la forma de ver el mundo que tiene mi cultura y en la cual yo me afirmo. Pero esa forma varía constantemente. La historia nos muestra como cambian las visiones de las cosas, de lo bueno lo malo dentro de una sociedad, incluso cambiando de culturas, los usos y costumbres son tan diversos que a veces parecen estar en oposición, y podemos llegar a considerarlos injustos desde nuestro punto de vista. Sin embargo, responden a visiones diferentes de las cosas, y si nos damos el tiempo suficiente, podremos asimilar y aceptar en nuestro marco, los usos y costumbres de otras culturas sin luchar por la supremacía de mis convicciones y mis usos. Eso no quiere decir que no busque mejorar y apostar por la vida, quiere decir que no voy a atacar con mi entendimiento e imponer mis normas.

¿Cómo llegamos allí? Cuando Gandhi afirmaba ante los ingleses que la liberación de los hindúes era la liberación de los propios ingleses, ellos no entendían, se reían incrédulos, porque ellos eran la potencia militar ocupante, ellos ya se sentían libres de hacer lo que querían. Pero Gandhi no hablaba en ese nivel, pues en ese nivel no hay libertad. El dominador tiene constantemente que reforzar sus métodos para mantener su posición, y por ende solo es libre de ser eso, un dominador (y mientras pueda). Su condición humana se seguirá rebajando (y por ende será menos libre), pues los mecanismos de dominación se volverán cada vez más salvajes, algo que la historia no ha dejado de mostrarnos. Sin embargo, todo cae por su peso, y al cabo de un tiempo, las situaciones de sufrimiento llegan a su límite.

El humano es libre cuando disfruta y desarrolla su condición de humano, si se vuelve un animal que lucha por territorio y comida, ya no es tan libre como cree, aunque esté ganando su supuesta lucha. Aquí tenemos que comprender que no luchamos contra otro, sino contra nuestra propia animalidad, con nuestros terrores de supervivencia que sacan lo peor de nosotros. Esto tampoco es una lucha, porque no hay que dominar al animal, solo hay que cuidarlo y darle lo que necesita. No hay más luchas, porque nuestra animalidad no es nuestra enemiga, es una parte de nuestra experiencia..

Mi paz

Abrazar el dolor del otro, es fundamental. Todo conflicto comienza con el dolor y sufrimiento de una de las partes y la imposibilidad de verlo como tal de la otra. Así comienza a girar la rueda de la repetición. No hemos parado de hacer lo mismo una y otra vez. Como humanos y como sociedades, lo único que hacemos es rechazar el dolor, proyectarlo afuera y acusar a otros por mí padecimiento. Es cierto que nadie quiere sentir dolor, y por lo general preferimos cualquier vía de escape, antes que afrontarlo.

Y así como realizamos este proceso de rechazo de nuestro dolor, también nos vemos obligados a rechazar el dolor de los demás. Entonces, no solo lo proyectamos afuera, sino que lo revestimos de odio, violencia, justificaciones, historias, y otras tantas cosas para no ver lo que realmente es.

¿Cómo puede ser que alguien que declare la guerra a otro no esté sufriendo?¿Acaso no es obvio? Le podemos decir malo, loco, imperialista o comunista, cristiano o musulmán, le podemos poner todos los nombres que queramos en los diferentes escenarios de la historia, y siempre habrán más. Chinos y japoneses, nativos de América y descendientes de europeos, lo que quieran. Sin embargo, nadie declara una guerra si en el fondo no está desesperado, nadie “conquista a otro» si en el fondo no siente un profundo vació que lo lleva al precipicio de la locura.

Esto no termina con una de las partes teniendo razón o ganando. Los dos están equivocados porque no ven el dolor del otro. Si vieran el dolor del otro, les sería imposible declararlo enemigo, así como si vieran su propio dolor no podrían usar el ataque como medio de subsanar.

El conflicto se supera comprendiendo que mi libertad y mi paz comprende la libertad y la paz del otro (pero no como a mi me parece que tiene que ser su libertad, sino como él o ella la necesita). Hasta no llegar a ese punto de encuentro, seguiremos intentando con bombas, cárceles, racismo, bulling, violencia doméstica, lo que se ajuste más al caso. No importa de que lado estemos, víctima y victimario usan medios que reafirman la conflictiva y el dolor.

Entiendo que a primera vista no es evidente que aquel que porta un arma siente miedo, sin embargo, ¿por qué portaría un arma si no se siente amenazado por algo? Es claro que nuestros problemas no se presentan de manera evidente, si fuera así ya estarían resueltos. En la medida que los conflictos entre naciones, y a veces entre las propias poblaciones o familias no se resuelven, es porque aún no se está abordando el problema correctamente, y por ende, podemos darnos una oportunidad para dejar las “viejas soluciones» de más guerra, más acusación, más violencia y separación. Lo que es evidente es que eso no ha resuelto el conflicto. Las demostraciones de fuerza, no han logrado frenar el terror, lo han alimentado.

Tal vez una demostración de pura humanidad si nos acerque más, nos desnude, y nos brinde la posibilidad de limpiar nuestras heridas, en vez de acusar y confrontar. Nos de un tiempo de introspección en vez de seguir sin parar rompiendo todo a nuestro paso. Tal vez no sea fácil pero es posible. Tal vez no haya un manual, pero se puede hacer el ensayo. Tal vez podamos reconocer la humanidad, su fragilidad y vulnerabilidad, y así entender la nuestra. Estamos realmente expuestos, somos apenas un soplo. Y nuestra fuerza no radica en las armas, radica en nuestros vínculos.


* Recuerdo que de muy pequeño miraba una serie que se llamaba “Vietnam» o algo así. Y era imposible no ver a los vietnamitas como salvajes y despreciables, monstruos que querían matar. Naturalmente, veía a los norteamericanos como buenos y justicieros, víctimas de la situación. Hoy me pregunto, ¿qué hacían soldados norteamericanos en Vietnam? Y puedo extender esa pregunta a tantos rincones, donde diversos países llevaron sus ejércitos con motivos difíciles de aceptar hoy día.

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