Una visión espiritual para un conflicto humano (Israel-Palestina)

«En estos días en los que la oscuridad parece prevalecer, anhelo y suplico a la sabiduría infinita que rige el universo, que guíe a los líderes del pueblo judío y del pueblo palestino. Que les inspire a trazar un camino que lleve a la paz. Desde mi lugar, con cada aliento y con cada palabra, invoco la paz sobre nuestro mundo.
Ruego para que las almas angustiadas, aquellas víctimas de este conflicto, encuentren consuelo y serenidad. Por aquellos secuestrados y sumidos en la desesperación, imploro una luz de esperanza y liberación. Entiendo que todos somos uno, conectados en un tejido espiritual indivisible. No soy indiferente a ninguna lágrima, a ningún grito, a ninguna injusticia. Desde esta conciencia de unicidad, elevo mi súplica por la paz y la armonía. Que mis palabras y deseos, nacidos desde lo más profundo de mi ser, se manifiesten como un susurro constante en los oídos de todos, recordando la necesidad de unión y entendimiento. Aspiro a que esta sea la última guerra que el mundo deba presenciar. Que pueda yo, y todos nosotros, ser testigos de una era en la que prevalezca la tolerancia, la empatía, y en la que el amor sea el estandarte que guíe a la humanidad.
Amén.”

Meditación por la Paz en Israel y Palestina.

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