LECCIÓN 170. En Dios no hay crueldad ni en mí tampoco.

Comentario: El ego, ha substituido tu paz por un sin fin de condiciones para lograrla, y ninguna de ellas puede realmente brindarte la paz que promete, pues en la Paz no hay ego. La paz del ego es momentánea y sujeta a ciertos requisitos que satisfacen necesidades personales. La Paz no puede estar centrada en esto. Continúa leyendo LECCIÓN 170. En Dios no hay crueldad ni en mí tampoco.

LECCIÓN 169. Por la gracia vivo. Por la gracia soy liberado.

Comentario: Entrega tu ego, baja las defensas y rinde tus motivos, pues la batalla a acabado. Abre tu corazón y tu mente y recibe el don de la Gracia, el cual trae consigo a tu hermano perdonado y santo, un mundo feliz y abundante. Continúa leyendo LECCIÓN 169. Por la gracia vivo. Por la gracia soy liberado.

Todos inventamos un ego…

Todo el mundo, inventa un ego o un yo para sí mismo, el cual está sujeto a enormes variaciones debido a su inestabilidad. 2También inventa un ego para cada persona a la que percibe, el cual es igualmente variable. 3Su interacción es un proceso que los altera a ambos porque no fueron creados por el Inalterable o mediante Él. 4Es importante darse cuenta de que … Continúa leyendo Todos inventamos un ego…

LECCIÓN 168. Tu gracia me es dada. La reclamo ahora.

Comentario: Descansa hoy en la certeza de la realización. Pues el amor se abre paso por su cuenta, una vez que se le ha invitado. Él ingresa y reviste el camino por dónde debe circular, embellece cada cosa que ha de ver y tocar, pues una vez que se lo acoge se da así mismo a todo y en todo. Continúa leyendo LECCIÓN 168. Tu gracia me es dada. La reclamo ahora.

LECCIÓN 167. Sólo hay una vida y ésa es la vida que comparto con Dios.

Comentario: Santo Hijo de Dios, decide en favor de tu felicidad, de tu libertad y de tu paz. Tan sólo haz esto y nada más. ¿Por qué ibas a elegir otra cosa para ti o para otro? Te sientes impotente ante las ideas que tú mismo haz forjado, sólo porque decidiste vivir un instante de inconsciencia para no reconocerlas como tuyas, y como lo que son. Continúa leyendo LECCIÓN 167. Sólo hay una vida y ésa es la vida que comparto con Dios.

LECCIÓN 166. Se me han confiado los dones de Dios.

Comentario: Tú vives en Dios. Puedes tener la fantasía de vivir en otra parte. Eh ahí la función de tu ego. Un lugar en el tiempo, separado de todas las cosas, obligado a defenderse y hacerse a sí mismo, ya que cree haber sido desterrado, pues no tolera el conocimiento de que no existe, de que no hay donde ir que no sea Dios, y que Dios mismo, jamás atacaría a su Hijo. Continúa leyendo LECCIÓN 166. Se me han confiado los dones de Dios.

LECCIÓN 165. Que mi mente no niegue el Pensamiento de Dios.

Comentario: Dispón tu voluntad para que la verdad se te revele como «un recuerdo presente». No pierdas tiempo afirmando que el miedo es más poderoso que el amor, y que la separación más que la unión. El perdón de todas tus percepciones, te coloca en el umbral de la receptividad, pues has juzgado contra ti y contra el mundo, y ahora necesitas liberarte de tu propia condena para aceptar algo que aparenta ser nuevo. Continúa leyendo LECCIÓN 165. Que mi mente no niegue el Pensamiento de Dios.

LECCIÓN 164. Ahora somos uno con Aquel que es nuestra Fuente.

Comentario: La Visión de Cristo, la unión de tu voluntad con la de tu Padre. El final del deseo de ser especial, o ver ataque, el cese de la culpabilidad como medio de ajuste y relacionamiento. Te encuentras ante el umbral de las percepciones del ego o la Visión de Cristo, ambas en tu mente para que elijas con cual identifícarte. Continúa leyendo LECCIÓN 164. Ahora somos uno con Aquel que es nuestra Fuente.

LECCIÓN 163. La muerte no existe. El Hijo de Dios es libre.

Comentario: Las percepciones han cegado tu visión, pues les has otorgado un valor que no tienen. Se han vuelto el centro de tu actividad, y te has sometido a ellas respondiendo a cada una con gran aceptación y servilismo, sin permitirte dudar ni un instante de su realidad, o cuestionar de dónde provienen. Continúa leyendo LECCIÓN 163. La muerte no existe. El Hijo de Dios es libre.