LECCIÓN 166. Se me han confiado los dones de Dios.

Comentario: Tú vives en Dios. Puedes tener la fantasía de vivir en otra parte. Eh ahí la función de tu ego. Un lugar en el tiempo, separado de todas las cosas, obligado a defenderse y hacerse a sí mismo, ya que cree haber sido desterrado, pues no tolera el conocimiento de que no existe, de que no hay donde ir que no sea Dios, y que Dios mismo, jamás atacaría a su Hijo. Continúa leyendo LECCIÓN 166. Se me han confiado los dones de Dios.

LECCIÓN 165. Que mi mente no niegue el Pensamiento de Dios.

Comentario: Dispón tu voluntad para que la verdad se te revele como «un recuerdo presente». No pierdas tiempo afirmando que el miedo es más poderoso que el amor, y que la separación más que la unión. El perdón de todas tus percepciones, te coloca en el umbral de la receptividad, pues has juzgado contra ti y contra el mundo, y ahora necesitas liberarte de tu propia condena para aceptar algo que aparenta ser nuevo. Continúa leyendo LECCIÓN 165. Que mi mente no niegue el Pensamiento de Dios.

LECCIÓN 164. Ahora somos uno con Aquel que es nuestra Fuente.

Comentario: La Visión de Cristo, la unión de tu voluntad con la de tu Padre. El final del deseo de ser especial, o ver ataque, el cese de la culpabilidad como medio de ajuste y relacionamiento. Te encuentras ante el umbral de las percepciones del ego o la Visión de Cristo, ambas en tu mente para que elijas con cual identifícarte. Continúa leyendo LECCIÓN 164. Ahora somos uno con Aquel que es nuestra Fuente.

LECCIÓN 163. La muerte no existe. El Hijo de Dios es libre.

Comentario: Las percepciones han cegado tu visión, pues les has otorgado un valor que no tienen. Se han vuelto el centro de tu actividad, y te has sometido a ellas respondiendo a cada una con gran aceptación y servilismo, sin permitirte dudar ni un instante de su realidad, o cuestionar de dónde provienen. Continúa leyendo LECCIÓN 163. La muerte no existe. El Hijo de Dios es libre.

LECCIÓN 161. Dame tu bendición, santo Hijo de Dios.

Comentario: No hay nada que no puedas hacer si te unes al Espíritu Santo, y a través de Él a tu hermano. En tu hermano a sí mismo, reconocerás al propio Espíritu Santo dándote la bienvenida, y así os unís en perfecta armonía. La unidad queda consagrada y aceptada, la plenitud restaurada y la paz acude naturalmente, pues allí dónde dos se han unido, la separación cesa. Continúa leyendo LECCIÓN 161. Dame tu bendición, santo Hijo de Dios.

LECCIÓN 160. Yo estoy en mi hogar. El miedo es el que es un extraño aquí.

Comentario: La presencia del miedo indica que te has olvidado de amar. Que te has alejado del Guía de la paz, y que te has adentrado en las sombras del sueño. Te dices a ti mismo, «soy mi ego y el mundo es real así como el peligro que hay en él». Al parecer te has quedado sólo y a la deriva, sin ayuda y sin amigos, y sólo resta replegarse y defenderse. Continúa leyendo LECCIÓN 160. Yo estoy en mi hogar. El miedo es el que es un extraño aquí.

LECCIÓN 159. Doy los milagros que he recibido.

Comentario:La Luz está en ti, pues has sido creado de la luz. Lo que andas buscando ya lo tienes, y lo único que evita que lo encuentres es el miedo a encontrarlo. ¿Quién que reconoce el Amor de Cristo en su corazón puede creer en la pequeñez del ego con la que se identifica? ¿Quién justificaría el sufrimiento y la culpabilidad? Continúa leyendo LECCIÓN 159. Doy los milagros que he recibido.

LECCIÓN 158. Hoy aprendo a dar tal como recibo.

Comentario: Mira a través de tu ego, y verás los egos de los demás, sin poder ver nada más allá. Todo quedará justificado y enmarcado en las leyes que el mundo ha fijado en la separación. Mas, usa la visión que te brinda el Espíritu Santo y no verás nada que no sea un reflejo de Su Amor. Pues la Santidad es el regalo que te ofrece tu mente santa. Continúa leyendo LECCIÓN 158. Hoy aprendo a dar tal como recibo.