El problema no es la dualidad

El problema no es la dualidad o la ilusión que deriva de ella, el problema es creer que una de las opciones es mejor que la otra: aquella que válido como buena o correcta.

Aquella que válido como buena o correcta, tiendo a darle valor de verdad, cuando solo responde a una elección basada en mis creencias.

Es decir, confundir una opción de la dualidad con la verdad, impide un reconocimiento simple: ambas opciones son parte de la totalidad y la totalidad las trasciende uniéndolas.

Hay una manera de ver que va más allá de la oposición comprendiendo todas las partes en interdependencia (allí tenemos un atisbo de verdad).

Así podemos entender que una explica a la otra, y ninguna tiene sentido por separado. Más aún, en relación dan lugar a un entendimiento mayor que mirándolas por separado o en oposición.

Así encontramos un sentido que no opone, sino que unifica, y comprende la información contenida en las partes en correlación mutua y con el todo.

La unidad que conforman contiene el verdadero sentido que las explica y les da forma. Y allí emerge un significado unificado, que no divide ni opone, allí dimos un paso más allá de la dualidad.

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