Hasta que todo (todas las cosas) no se vuelvan una puerta para el Todo, la experiencia de unidad será parcial.
No hay manera de que el Todo no esté en todo, por ello cada cosa es una puerta de experiencia.
Por lo general, esto se inválida si no abandonamos las restricciones de nuestra forma de pensar. Nuestra comprensión tiene un sin fín de limitaciones, y pareciera que todas esas limitaciones nos dicen lo que las cosas son.
Mas, la totalidad no espera nuestra comprensión para ser, ya está ahí. Nosotros somos los que nos «movemos» hacia ella dejando detrás nuestros límites usándolos como puertas. Esta es nuestra transformación.

