Comentario: No se trata de rechazar al cuerpo o a las ilusiones, sino de darles el lugar que les corresponde. Así permites la intervención del Espíritu Santo, y con ello pasan a ser útiles por un tiempo, mientras tu mente se reconcilia consigo misma. Esta es la única función que el Espíritu Santo ve en ellas: no son más que un medio de aprendizaje temporal. Y todo aprendizaje bien concebido señala en una única dirección: Éres tal como Dios te creó, no lo que tú crees haber hecho de ti. Continúa leyendo Lección 135. Si me defiendo he sido atacado.