LECCIÓN 347. La ira procede de los juicios. Y los juicios son el arma que utilizo contra mí mismo a fin de mantener el milagro alejado de mí.

Comentario: Nuestra identificación con el sueño es tal, que no parece posible que haya algo más que aquello que vemos con nuestros ojos. Nuestra comprensión está acotada, enmarcada en el sueño, y nada que no sea como el propio sueño parece posible. Estamos ciegos, estamos dormidos. Mas se nos asegura, y en lo profundo sabemos que es verdad, que nada tiene porque ser así, ya que depende de una decisión. Continúa leyendo LECCIÓN 347. La ira procede de los juicios. Y los juicios son el arma que utilizo contra mí mismo a fin de mantener el milagro alejado de mí.

LECCIÓN 312. Veo todas las cosas como quiero que sean.

Comemtario: Para ver un mundo perdonado, debo perdonar los juicios que he emitido, pues en ellos reside toda condena, y todo el dolor que percibo. Tal vez no comprenda cuán profundo es el mecanismo por el cual, mi percepción se define, sin embargo, hay algo muy claro y simple que puedo aceptar y elegir: ¿qué pensamientos quiero albergar? Continúa leyendo LECCIÓN 312. Veo todas las cosas como quiero que sean.

LECCIÓN 248. Lo que sufre no forma parte de mí.

Comentario: Las creencias que albergo sobre mí, son falsas, porque he forjado mi identidad separado de Dios. Nada de lo que creo sobre mí es real, porque no es un pensamiento que haya pensado con Dios. ¿Qué es lo que veo entonces? Si no es el Hijo de Dios pleno e integro, no estoy viendo nada. Continúa leyendo LECCIÓN 248. Lo que sufre no forma parte de mí.

LECCIÓN 228. Dios no me ha condenado. Por lo tanto, yo tampoco me he de condenar.

Comentario: Hoy acepto que mis juicios acerca de mí mismo son falsos, y ya no tengo más nada que decir al respecto, sino tan sólo entregarlos al Espíritu Santo. No hay nada que pueda hacer con ellos más que negar el valor que les he otorgado, pues no me han llevado a la verdad, sino que la han ocultado. Continúa leyendo LECCIÓN 228. Dios no me ha condenado. Por lo tanto, yo tampoco me he de condenar.

LECCIÓN 198. Sólo mi propia condenación me hace daño.

Comentario: El perdón te ofrece el deshacimiento de las ilusiones del ego. Es la puerta que te conduce más allá de ellas, reconociendo su falsedad y devolviendo tu mente a un estado de receptividad de lo real. Allí el Espíritu Santo es libre de comunicarse contigo, ya que no deseas interponer falsas ideas por un tiempo. Continúa leyendo LECCIÓN 198. Sólo mi propia condenación me hace daño.

Introducción a las lecciones 181-200. Lección 181.

Comentario: ¿Qué deseas ver? Pues eso definirá lo que veas. No hay nada afuera de ti. Tus percepciones parecen mostrarte todo un mundo fuera, autónomo y separado, mas esto no deja de ser un deseo, una creencia. Todo está dentro de la mente, y la mente al dejar de identificarse con la separación, comienza a ver la unidad de todo en sí misma. Continúa leyendo Introducción a las lecciones 181-200. Lección 181.