Etiqueta: Hijo de Dios

Cuando conoces a Su Hijo tal como es, te das cuenta de que la Expiación, y no el sacrificio, es la única ofrenda apropiada para el altar de Dios, en el que sólo la perfección tiene cabida.

Un Curso de Milagros. Cap. 3, I p8

LECCIÓN 356. La enfermedad no es sino otro nombre para el pecado. La curación no es sino otro nombre para Dios. El milagro es, por lo tanto, una invocación que se le hace a Él.

Comentario: Elimina toda culpa llamando a la Verdad en tu mente. Toda restricción y carencia quedan desechadas ante la Luz de la Realidad del Amor. ¿Querrías evitar esto, con pensamientos que tu Padre no piensa de ti ni de la Creación? ¿Mantendrías pensamientos de obscuridad ante su Luz, con qué propósito? Ya puedes abandonar lo que no es nada, sin temor, pues no hay pérdida dejando el pensamiento del dolor atrás. El Amor te conduce hasta Él y te recibe en Él. Esa es Su Voluntad, que sea la tuya también.

LECCIÓN 355. La paz, la dicha y los milagros que otorgaré cuando acepte la Palabra de Dios son ilimitados. ¿Por qué no aceptarla hoy?

Comentario: Sólo el ego desplaza al futuro lo que tienes a disposición ahora. La manera en que esto ocurre es creyendo en él. Deja de decirte a ti mismo que eres lo que no eres. En cambio, dite a ti mismo que eres lo que eres, el Hijo de Dios. Y di también al Espíritu Santo, que te ofrezca el recuerdo intacto de tu Ser, y Su fortaleza, para aceptarlo.

LECCIÓN 354. Cristo y yo nos encontramos unidos en paz y seguros de nuestro propósito. Su Creador reside en Él, tal como Él reside en mí.

Comentario: Identifícate con la Verdad y abandona las ilusiones. El Cristo en ti no está dormido, pero mientras elijas creer otra cosa y verte a ti mismo como desposeído, no podrás ser consciente de Él. No tienes que hacer nada, sólo dejar que Él te muestre lo que en verdad eres. Pregúntale a Él y aguarda en silencio su respuesta. Su paz no tardará en llegar.

LECCIÓN 346. Hoy me envuelve la paz de Dios, y me olvido de todo excepto de Su Amor.

Comentario: Pareciera que antes de aceptar la paz como un hecho, debo realizar “algo” para lograrla. Como si fuese un trofeo que tengo que ganarme o conseguir a base de un esfuerzo. La paz se me concedió en mi creación, por mi Creador, sin nada a cambio, sino tan sólo por amor. ¿Pondría yo una condición para la paz que Dios no fijó? ¿Con qué motivo haría eso?

Tú eres la obra de Dios…

“Tú eres la obra de Dios, y Su obra es totalmente digna de amor y totalmente amorosa. Así es como el hombre debiera pensar de sí mismo en su corazón, pues eso es lo que realmente es.”

Un Curso De Milagros. T 1 III 2.3-4

LECCIÓN 329. He elegido ya lo que Tu Voluntad dispone.

Comentario: Podemos encontrar en nosotros el reflejo, el recuerdo, la certeza de nuestra unión e identidad compartida con Dios. Tal vez nuestra atención esté centrada en cuestiones de índole práctica, de los objetos y las formas. Sin embargo, una vez que nos detenemos un instante y alzamos la mirada, esta reminiscencia viene a nosotros como una sutil caricia.

LECCIÓN 326. He de ser por siempre un Efecto de Dios.

Comentario: En el sueño que dio lugar el Hijo de Dios, parece haber dos opciones, amor o miedo, Dios o el ego. Mi identidad depende de la elección que asuma como mi causa. Si acepto a Dios como mi causa, veré lo amoroso en mi y aceptaré ser el Hijo de Dios, en cambio si veo que el miedo y el dolor me han forjado, creeré ser un efecto de los mismos, aún cuando éstos los haya inventado yo, y el ego parecerá ser quien domine mis pensamientos.