LECCIÓN 330. Hoy no volveré a hacerme daño.

Comentario: La imagen que el Hijo de Dios forjó para sí mismo, con la cual se identifica, la forjó para poder soñar que era algo que no puede ser. En el sueño, necesita dicha imagen, de lo contrario, no podría soñar. Mas, el dolor y la soledad le acosan, pues es un sueño amargo. Aquello con lo que se identifica, intenta por todos los medios revertir el dolor, mas no por medio del despertar, sino corrigiendo el sueño. Continúa leyendo LECCIÓN 330. Hoy no volveré a hacerme daño.

Ego y culpabilidad (2) No somos víctimas del ego

… pues el ego es una idea y depende de la mente que la piensa. No es autónoma, no tiene poder, ni puede hacer nada a la mente que la piensa a no ser que la mente se confunda con la propia idea y sueñe el daño. El ego no es nada. Sólo representa la ilusión de separación, la cual puede ser abandonada, no por medio de la debilidad, sino por medio de la fortaleza que reside en el amor. Continúa leyendo Ego y culpabilidad (2) No somos víctimas del ego

LECCIÓN 216. Repaso de la lección 196

Comentario: Lo único que veo y experimento son mis propios pensamientos. La unidad y la totalidad de la mente opera todo el tiempo, sin importar cuán fragmentada aparente estar. Siempre está en relación consigo misma a través de todo, pues es siempre ella misma en todo. En el sueño, esto no parece ser así, y es muy difícil de aceptar, pues el sueño es justamente el ocultamiento de esta realidad. Continúa leyendo LECCIÓN 216. Repaso de la lección 196

LECCIÓN 198. Sólo mi propia condenación me hace daño.

Comentario: El perdón te ofrece el deshacimiento de las ilusiones del ego. Es la puerta que te conduce más allá de ellas, reconociendo su falsedad y devolviendo tu mente a un estado de receptividad de lo real. Allí el Espíritu Santo es libre de comunicarse contigo, ya que no deseas interponer falsas ideas por un tiempo. Continúa leyendo LECCIÓN 198. Sólo mi propia condenación me hace daño.

LECCIÓN 196. Es únicamente a mí mismo a quien crucifico.

Comentario: El ataque genera culpa, y la culpa se paga ante Dios y tus hermanos, posteriormente llegará el castigo final para la mente aturdida, la cual finaliza en la muerte el tortuoso camino que emprendió una vez. Tanto la culpa como el ataque, son nociones que el ego inventó, y muchas de sus creencias aledañas, permanecen inconscientes. Ambas ilusiones tiene como punto de referencia a Dios y a tu hermano, pues el ataque se proyecta fuera, y la culpa queda anclada a aquello a lo que se le inflingió daño. Continúa leyendo LECCIÓN 196. Es únicamente a mí mismo a quien crucifico.

LECCIÓN 170. En Dios no hay crueldad ni en mí tampoco.

Comentario: El ego, ha substituido tu paz por un sin fin de condiciones para lograrla, y ninguna de ellas puede realmente brindarte la paz que promete, pues en la Paz no hay ego. La paz del ego es momentánea y sujeta a ciertos requisitos que satisfacen necesidades personales. La Paz no puede estar centrada en esto. Continúa leyendo LECCIÓN 170. En Dios no hay crueldad ni en mí tampoco.