LECCIÓN 288. Que me olvide hoy del pasado de mi hermano.

Éste es el pensamiento que me conduce a Ti y me lleva a mi meta. No puedo llegar hasta Ti sin mi hermano. Y para conocer mi Fuente, tengo primero que reconocer lo que Tú creaste uno conmigo. La mano de mi hermano es la que me conduce a Ti. Sus pecados están en el pasado junto con los míos, y me he salvado porque el pasado ya pasó. No permitas que lo siga abrigando en mi corazón, pues me desviaría del camino que me lleva a Ti. Mi hermano es mi salvador. No dejes que ataque al salvador que Tú me has dado. Por el contrario, déjame honrar a aquel que lleva tu Nombre, para así poder recordar que es el mío también.

Perdóname hoy. Y sabrás que me has perdonado si contemplas a tu hermano en la luz de la santidad. Él no puede ser menos santo que yo, y tú no puedes ser más santo que él.


Comentario:

En el presente sólo hay luz. Si no estoy viendo la perfección de todas las cosas, es que estoy viendo el pasado. Liberarme de los juicios que he emitido contra mi hermano, contra el mundo y contra mí, es un paso necesario para ver.

Reconocer en mis juicios una percepción errónea, libera a mi mente y ofrece el espacio para albergar una percepción verdadera, la cual es inspirada por el Espíritu Santo, reflejando el Amor de Dios hacia su Hijo. Cuando esto es así, puedo estar seguro de que por un instante, el peso del pasado, fue deshecho.

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