LECCIÓN 280. ¿Qué límites podría imponerle yo al Hijo de Dios?

Aquel que Dios creó ilimitado es libre. Puedo inventar una prisión para él, mas sólo en ilusiones, no en la realidad. Ningún Pensamiento de Dios ha abandonado la Mente de su Padre; ningún Pensamiento de Dios está limitado en modo alguno; ningún Pensamiento de Dios puede dejar de ser eternamente puro. ¿Puedo acaso imponerle límites al Hijo de Dios, cuando su Padre dispuso que fuese ilimitado y semejante a Él en libertad y amor?

Hoy quiero rendir honor a Tu Hijo pues sólo así puedo encontrar el camino que me conduce hasta Ti. Padre, no le impondré límite alguno al Hijo que Tú amas y que creaste ilimitado. El honor que le rindo a él Te lo rindo a Ti, y lo que es para Ti es también para mí.


Comentario:

Mi voluntad es que haya paz. Uno mí voluntad a la de Dios, y así entrego cada pensamiento que parece estar en oposición a nuestra voluntad conjunta. Su Amor por mí, es ilimitado, y a través de Él, podré aceptar sus regalos.

No debo utilizar la interpretación que el ego hace del Hijo de Dios, sino tan sólo perdonarla y entregarla a la luz de la verdad. Así mi mente queda libre y despejada para aceptar la Realidad del Hijo y del Padre.

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