LECCIÓN 226. Mi hogar me aguarda. Me apresuraré a llegar a él.

Puedo abandonar este mundo completamente, si así lo decido. No mediante la muerte, sino mediante un cambio de parecer con respecto al propósito del mundo. Si creo que tal como lo veo ahora tiene valor, así seguirá siendo para mí. Mas si tal como lo contemplo no veo nada de valor en él, ni nada que desee poseer, ni ninguna meta que anhele alcanzar, entonces ese mundo se alejará de mí. Pues no habré intentado reemplazar la verdad con ilusiones.

Padre, mi hogar aguarda mi feliz retorno. Tus Brazos están abiertos y oigo Tu Voz. ¿Qué necesidad tengo de prolongar mi estadía en un lugar de vanos deseos y de sueños frustrados cuando con tanta facilidad puedo alcanzar el Cielo?


Comentario:

No le daré valor a mis juicios, ni buscaré atacar como un medio para conseguir algo. Dejaré a un lado los planes y las estrategias y entregaré este mundo a mi Guía. Entregaré a sí mismo todas mis creencias, y aceptaré con gusto no saber el significado de nada, incluso, la idea que tengo de mi mismo me retrasa. La entrego también.

Ya no tengo nada que me ate a este mundo de ilusiones. Ahora estoy libre para recibir la palabra de Dios en mi corazón, y su Voluntad me guiará a través de un mundo nuevo y perdonado, en el cual mi propósito se ha unido al del Espíritu Santo. Sólo el perdón está justificado. Y sólo la paz es lo que busco.

Gracias Padre por tu Santa Guía.

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