LECCIÓN 86. Repaso de las lecciones 71 – 72

(71) Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito.

Es inútil que ande buscando febrilmente la salvación por todas partes. La he visto en muchas personas y en muchas cosas, pero cada vez que traté de alcanzarla no estaba allí. Estaba equivocado con respecto a dónde se encuentra. Estaba equivocado con respecto a lo que es. Ya no emprenderé más búsquedas inútiles. Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito. Y me regocijaré porque Su plan jamás puede fallar.

Éstas son algunas de las variaciones que se sugieren para las aplicaciones más concretas de la idea:

El plan de Dios para la salvación me librará de mi percepción de esto.

Esto no es una excepción al plan de Dios para la salvación.

Quiero percibir esto únicamente a la luz del plan de Dios para la salvación.

(72) Abrigar resentimientos es un ataque contra el plan de Dios para la salvación.

Abrigar resentimientos es un intento de probar que el plan de Dios para la salvación fracasará. Sin embargo, sólo Su plan puede tener éxito. Al abrigar resentimientos, por lo tanto, estoy excluyendo de mi conciencia mi única esperanza de salvación. Mas no quiero seguir yendo en contra de mis propios intereses de esta manera tan descabellada. Quiero aceptar el plan de Dios para la salvación y ser feliz.

Las aplicaciones concretas de esta idea pueden hacerse utilizando las siguientes variaciones:

Según contemplo esto estoy eligiendo entre la percepción falsa y la salvación.

Si veo motivos en esto para abrigar resentimientos, no veré motivos que justifiquen mi salvación.

Esto es un llamamiento a la salvación, no al ataque.


Comentario:

El perdón de las ilusiones sigue siendo la puerta de entrada a la salvación. Sólo corrigiendo mi percepción con respecto a todo, podré ver el reflejo de la Voluntad de Dios aquí. No puedo ver si percibo falsamente, es decir, mediante el juicio del ego. La corrección en mi mente, lleva a que todas mis percepciones se alinien con una mentalidad milagrosa.

Puedo ver al cuerpo, así como lo que está más allá de él. Para ello, debo elegir al maestro adecuado. En el plan de Dios no hay pérdidas ni dolor, eso es parte del plan del ego, que también ofrece una idea de salvación. Mas, reconocer el plan de Dios es aceptar Su Palabra y por ende aceptar que eres Su Hijo. La visión de Cristo es Su regalo. Por medio del Espíritu Santo, aceptaré la percepción de un mundo perdonado, y así veré y comprenderé.

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