LECCIÓN 84. Repaso de las lecciones 67 – 68

(67) El Amor me creó a semejanza de Sí mismo.

He sido creado a semejanza de mi Creador. No puedo sufrir, no puedo experimentar pérdidas y no puedo morir. No soy un cuerpo. Hoy quiero reconocer mi realidad. No adoraré ídolos ni exaltaré el concepto que he forjado de mí mismo para reemplazar a mi Ser. He sido creado a semejanza de mi Creador. El Amor me creó a semejanza de Sí Mismo.

Las siguientes variaciones te pueden resultar útiles para las aplicaciones concretas de la idea:

No me dejes ver en esto una ilusión de mí mismo.

Mientras contemplo esto, quiero recordar a mi Creador.

Mi Creador no creó esto como yo lo estoy viendo.

(68) El amor no abriga resentimientos.

Los resentimientos son algo completamente ajeno al amor. Los resentimientos atacan al amor y obscurecen su luz. Si abrigo resentimientos estoy atacando al amor y, por ende, atacando mi Ser. De este modo, mi Ser se vuelve un extraño para mí. Estoy decidido a no atacar a mi Ser hoy, de manera que pueda recordar Quién soy.

Estas variaciones de la idea te resultarán útiles para las aplicaciones concretas:

Esto no justifica el que niegue mi Ser.

No me valdré de esto para atacar al amor.

No dejaré que esto me tiente a atacarme a mí mismo


Comentario:

Tú no eres de este mundo, por ello sus leyes no te pueden regir a menos que creas que eres de este mundo. Si crees ser un cuerpo, no tendrás más que aceptar los dictados del ego, si reconoces que eres espíritu, podrás seguir la Voz que habla en favor de la Verdad.

No puedes no obstante, creer las dos cosas a la vez y ser consistente, sin dar lugar a conflictos e interpretaciones confusas. La Expiación, como deshacimiento de tu falsa identidad, sólo te lleva ante la puerta del reconocimiento que el Padre y el Hijo no están separados, siguen siendo Uno y el Hijo no sólo eres tú sino que se encuentra a salvo en su relación con Su Padre. Mas, todo ello requiere un aprendizaje, en el cual eliminas todas las barreras que te hacen creer que este mundo es más real que el Amor de Dios y Su Voluntad para ti.

Ciertamente Él no se dirige a tu ego, pero tu no eres tu ego. Deja de verte como lo que no eres, y acepta que se te enseñe y muestre lo que has olvidado. Dedica tiempo, atención y energía a este propósito, pues es lo único que tiene valor en este mundo, pues el Hijo es lo único que tiene valor en este mundo.

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