LECCIÓN 49. La Voz de Dios me habla durante todo el día.

Es muy posible escuchar la Voz de Dios durante todo el día sin que ello interrumpa para nada tus actividades normales. La parte de tu mente donde reside la verdad está en constante comunicación con Dios, tanto si eres consciente de ello como si no. Es la otra parte de tu mente la que opera en el mundo y la que obedece sus leyes. Ésa es la parte que está constantemente distraída, y que es desorganizada y sumamente insegura.

La parte que está escuchando a la Voz de Dios es serena, está en continuo reposo y llena de absoluta seguridad. Es la única parte que realmente existe. La otra es una loca ilusión, frenética y perturbada, aunque desprovista de toda realidad. Trata hoy de no prestarle oídos. Trata de identificarte con la parte de tu mente donde la quietud y la paz reinan para siempre. Trata de oír la Voz de Dios llamándote amorosamente, recordándote que tu Creador no se ha olvidado de Su Hijo.

Hoy necesitaremos por lo menos cuatro sesiones de práctica de cinco minutos cada una, e incluso más si es posible. De hecho, trataremos de oír la Voz de Dios recordándote a Dios y a tu Ser. Abordaremos el más santo y gozoso de todos los pensamientos llenos de confianza, sabiendo que al hacer esto estamos uniendo nuestra voluntad a la Voluntad de Dios. Él quiere que oigas Su Voz. Te la dio para que la oyeses.

Escucha en profundo silencio. Permanece muy quedo y abre tu mente. Ve más allá de todos los chillidos estridentes e imaginaciones enfermizas que encubren tus verdaderos pensamientos y empañan tu eterno vínculo con Dios. Sumérgete profundamente en la paz que te espera más allá de los frenéticos y tumultuosos pensamientos, sonidos e imágenes de este mundo demente. No vives aquí. Estamos tratando de llegar a tu verdadero hogar. Estamos tratando de llegar al lugar donde eres verdaderamente bienvenido. Estamos tratando de llegar a Dios.

No te olvides de repetir la idea de hoy frecuentemente. Hazlo con los ojos abiertos cuando sea necesario, pero ciérralos siempre que sea posible. Y asegúrate de sentarte quedamente y de repetir la idea cada vez que puedas, cerrando los ojos al mundo, y comprendiendo que estás invitando a la Voz de Dios a que te hable.


Comentario:

Si me permitiera a mí mismo hacer caso omiso a los ataques y distorsiones que yo mismo fabrico, dejarían de tener efecto sobre mí. Una vez que he visto su falta de valor, porque sencillamente no son portadoras de paz, puedo elegir no identificarme con ellas y dar lugar a la verdad. Mis pensamientos amorosos, están esperando tras cada idea de miedo fabricada por la mente separada.

Puedo elegir que pensar. Puedo elegir que voz escuchar, si la del miedo o la del amor. En mi mente parecen estar ambas, pues éste es un sueño en el que el miedo es posible. Sin embargo, hay una de ellas que está más allá del sueño y me eleva por encima de él. La otra tan sólo está en mi mente, y depende de que me mantenga dormido para que la siga escuchando.

Dios no ha abandonado la relación con su Hijo, y constantemente ofrece su plenitud. El Hijo debe desear recordar la relación que tiene con su Padre, pues la ha olvidado. El Amor de ambos, sustenta el retorno a la Verdad, mas, el Padre siempre inspira al Hijo.

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