Quebrando el patrón (4) El perdón es el puente

Cómo puedes abandonar la culpa de la creencia en cualquier estado separado de Dios? (Porque verse separado de Dios, engendra culpa). Por medio del perdón. Perdonas la creencia imposible de que puedes estar separado de Dios, de que puedes hacer algo en contra de su Voluntad, de que puedes hacer algo que dañe a otros, perdonas la creencia de que por un momento no fuiste Amor, sino odio. El perdón rompe el patrón porque es un acto de liberación, te liberas de la culpa que te auto adjudicaste.

Permanentemente el ego pone en cuestión esto, brindando sus testigos, tanto corporales como situacionales y relacionales. Intenta captar tu atención, el poder de tu mente, y envolverte en el circuito de justificación de la limitación. Por un instante, detente, respira. Acalla la maquinaria de la mente. Respira otra vez. Y otra. El perdón no es magia, ni corrige lo que nunca sucedió. Simplemente te devuelve a donde perteneces. Es un llamado a abandonar el ataque, el juicio, no a justificarlo o entenderlo. El ataque no está justificado y no es comprensible.

Puedes establecerte como una identidad limitada, por medio del “pecado”, con la aceptación de la ilusión como verdadera, y tendrás la experiencia consecuente. Será todo lo “real” que necesites. Es tu decisión creer que eres un “pecador”, o que has hecho algo en contra de Dios. En la dualidad no existen hechos, existen interpretaciones. Primero das significado, luego experimentas. La mente es el mecanismo significante, es decir, es el dispositivo que genera significado y sentido. Las cosas de por si, no tienen un significado. Nada está separado del pensador, y el pensador es el que otorga valor y por tanto realidad a lo que piensa.

El perdón es el medio por el cual, aquel que una vez se identificó como víctima o pecador, reconoce su verdadero papel y puede liberarse. Una mente libre, no condena, ni juzga. Ha aceptado al Espíritu Santo como guía, porque así lo ha decidido. El perdón libera el pasado (las creencias), actúa sobre la injerencia de éste en el presente, desbloqueando la recurrencia del patrón por medio del cual hacemos “presente-activo” al pasado, como si fuese el pasado el motor de sentido en nuestro presente. Una idea por demás arraigada. El pasado es la decisión del pensador en favor de imágenes que reconstruye en el presente. La mente en el presente, sigue siendo la causa, la dadora de sentido. El perdón te ubica en el lugar de vacío, dónde no justificas lo que sucedió ni cómo, y eliges lo que quieres para tu presente, ahora mismo.

Quebrando el patrón (5) Hora de perdonar

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